GET-Viento triste. Primera parte (2014)

GET- Viento triste. Segunda parte (2014)

jueves, 24 de septiembre de 2015

Símil o Comparación



E símil (o Comparación) es una figura retórica que consiste en comparar un término real con otro imaginario que se le asemeje en alguna cualidad. Su estructura contiene los adverbios "como", "tal como", "cual" o similares.

Sus manos son suaves como el terciopelo → es un Símil
Sus manos de terciopelo → es una Metáfora


Eres duro como el acero


La calle estaba oscura como la boca del lobo


Tus ojos son como dos esmeraldas


Hoy he dormido como un bebé


Sus mejillas, rugosas como la corteza de una vieja encina (Pío Baroja)


El árbol es como una casa para los pájaros


Es manso como un corderillo


Tus dientes blancos como perlas


Sus ojos azules como el cielo


Tus labios son rojos como rubíes


Murmullo que en el alma
se eleva y va creciendo
como volcán que sordo
anuncia que va a arder
(Gustavo Adolfo Bécquer, Rimas)


Unos cuerpos son como flores
otros como puñales
otros como cintas de agua
pero todos, temprano o tarde
serán quemaduras que en otro cuerpo se agranden
convirtiendo por virtud del fuego a una piedra en un hombre
(Luis Cernuda, Los placeres prohibidos)


Como el ave sin aviso
o como el pez, viene a dar
al reclamo o al anzuelo
(Lope de Vega, Fuente Ovejuna)


El que nace pobretón
tiene suerte de carnero:→ "tiene suerte de" equivale a "es como un"
o se muere a lo primero,
o, si no lo hace, es cabrón.
(Félix Mejía)


Como el almendro florido
has de ser con los rigores: si
un rudo golpe recibe suelta
una lluvia de flores.
(Salvador Rueda)


¡Oh, soledad sonora! Mi corazón sereno
se abre, como un tesoro, al soplo de tu brisa
(Juan Ramón Jiménez)

Y todo en la memoria se rompía,
cual una pompa de jabón al viento
(Antonio Machado)


Cuánta nota dormía en sus cuerdas,
como el pájaro duerme en las ramas,
esperando la mano de nieve
que sabe arrancarlas!
(Gustavo Adolfo Bécquer)


Como se arranca el hierro de la herida
su amor de las entrañas me arranqué
(Gustavo Adolfo Bécquer)


Le dije que iba a besarla,
bajó, serena los ojos,
y me ofreció sus mejillas
como quien pierde un tesoro
(Juan Ramón Jiménez)


Como el toro he nacido para el luto
y el dolor
(Miguel Hernández)


Tenía el gaznate largo como de avestruz

(Quevedo)

Anáfora



La anáfora es una figura retórica que consiste en la repetición intencionada de palabras al comienzo de frases o versos generalmente consecutivos:

¡Oh noche que guiaste!
¡oh noche amable más que el alborada!
¡oh noche que juntaste! 
(San Juan de la Cruz)


Salid fuera sin duelo
salid sin duelo, lágrimas corriendo
(Garcilaso de la Vega, “Égloga I)


Temprano levantó la muerte el vuelo
temprano madrugó la madrugada
temprano estás rondando por el suelo
No perdono a la muerte enamorada
no perdono a la vida desatenta
no perdono a la tierra ni a la nada
(Miguel Hernández, “Elegía a Ramón Sijé”)


Quién lo soñara, quien lo sintiera, quien se atreviera...


La niña no ríe. La niña no llora


Mientras las ondas de la luz al beso
palpiten encendidas;
mientras el sol las desgarradas nubes
del fuego y oro vista;
mientras el aire en su regazo lleve
perfumes y armonías;
mientras haya en el mundo primavera
¡Habrá poesía!
(Gustavo Adolfo Bécquer, "Rima IV")


Por la honra no come el que tiene gana donde le sabría bien. Por la honra se muere la viuda entre dos paredes. Por la honra, sin saber qué es hombre ni qué es gusto, se pasa la doncella treinta años casada consigo misma. Por la honra, la casada le quita a su deseo cuanto pide. Por la honra pasan los hombres el mar. Por la honra mata un hombre a otro. Por la honra gastan todos más de lo que tienen.
(Francisco de Quevedo)


Pena con pena y pena desayuno
pena es mi paz y pena mi batalla
(Miguel Hernández)


Dale al aspa, molino
hasta nevar el trigo
dale a la piedra, agua
hasta ponerla mansa
dale al molino, aire
hasta lo inacabable
dale al aire, cabrero
hasta que silbe tierno
(Miguel Hernández)


Lucharemos en las playas, lucharemos en los aeródromos, lucharemos en los campos y en las calles, lucharemos en las colinas, nunca nos rendiremos. (Winston Churchill)


Dejé por ti mis bosques...
Dejé un temblor, dejé una sacudida.
Dejé mi sombra...
Dejé palomas tristes junto a un río.
Dejé de oler el mar, dejé de verte


Pero la muerte, desde dentro, ve
pero la muerte, desde dentro, vela
pero la muerte, desde dentro, mata
(Blas de Otero)


Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña en que a medrar empieza;
sueña el que afana y pretende
(Calderón de la Barca)


¿Qué es la vida? Un frenesí
¿qué es la vida? Una ilusión
(Calderón de la Barca)


Dadme unas armas a mí,
pues sois piedras,
pues sois bronces,
pues sois jaspes,
pues sois tigres...
(Lope de Vega)


Verde nativo,
verde de yerba que sueña
verde sencillo
verde de conciencia humana
(Miguel de Unamuno)


Menos tu vientre
todo es confuso.
Menos tu vientre
todo es futuro
fugaz, pasado
baldío, turbo.
Menos tu vientre
todo inseguro,
todo postrero
polvo sin mundo.
Menos tu vientre todo es oscuro,
menos tu vientre
claro y profundo
(Miguel Hernández)


Cuéntale tú, Antonia, cuéntale tú, Lorencina
(Ramón del Valle-Inclán)


Hora de ocaso y de discreto beso;
hora crepuscular y de retiro;
hora de madrigal y de embeleso
(Rubén Darío)


Érase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una nariz sayón y escriba,
érase un peje espada muy barbado.
Era un reloj de sol mal encarado,
érase una alquitara pensativa,
érase un elefante boca arriba,
era Ovidio Nasón más narizado.
Érase un espolón de una galera,
érase una pirámide de Egipto;
las doce tribus de narices era.
Érase un naricísimo infinito,
muchísimo nariz, nariz tan fiera,
que en la cara de Anás fuera delito.
(Quevedo)


Quiero ser en ti el recuerdo de un amor
que se esfumó con el llanto de un autor
quiero ser en ti el deseo y pasión
que nos lleve al éxtasis de este amor



Aliteración


La aliteración es una figura retórica que consiste en la repetición de sonidos presentes en palabras contiguas o próximas:
El tipo de Aliteración que imita sonidos naturales se denomina Onomatopeya:

Bajo el ala aleve del leve abanico repetición de los sonidos [l] y [b]

En el silencio sólo se escuchaba un susurro de abejas que sonaba (el sonido [s] imita el zumbido de la abeja)

A las aladas almas de las rosas los sonidos [l] y [s] evocan una sensación de suavidad, ligereza y delicadeza.

Los suspiros se escapan de su boca de fresa – (Rubén Darío)

De góndolas y liras en los lagos – (Rubén Darío)

Ay, si las palabras fuesen solo un suave sonido... – (Vicente Aleixandre)

Educa a tus hijos en la lectura. Leer les da alas

Mi mamá me mima

Los ruidosos ronquidos retumbaban sin parar

Sonaban suavemente sus sabias palabras.

Chillería de chiquillos – (Juan Ramón Jiménez)

Su boca que besa borra la tristeza – (Alfredo Le Pera)

Infame turba de nocturnas aves (Góngora)

Los claros clarines de pronto levantan sus sones – (Rubén Darío)

De finales, fugaces, fugitivos, fuegos fundidos en tu piel fundada – (Jaime Siles)

Oye el sórdido son de la resaca, infame turba de nocturnas aves – (Góngora)

Caminante no hay camino se hace el camino al andar.

Un no sé qué que quedan balbuciendo – (San Juan de la Cruz)

Ya se oyen los claros clarines – (Rubén Darío)

El rugido de la rama al romperse

Claras horas de la mañana,
en que mil clarines de oro
dicen la divina diana:
Salve al celeste sol sonoro 
(Rubén Darío)

Irrumpes al ras del cielo raso
con tus roncos ronquidos
idos en –Re musical.
Te agarro rampante,
y reafirmo en lo raro que resulta
rasgar tus ropas,
rasgar tus ropas como rapaz.
Y más reclamas.
Te haces rojo-marrón
cuando ruegas rabiosa por mi rabia.

(Félix Rosario Ortiz)

Alegoría



La Alegoría es una figura retórica consistente en una sucesión de metáforas que juntas evocan una idea compleja: 


Alegoría sobre las dificultades de la vida:

"Pobre barquilla (alma) mía, entre peñascos (aprietos) rota, sin velas desvelada (indefensa), y entre las olas (peligros) sola" (Lope de Vega)


Alegoría de la virtud y el vicio:

"La nave del corazón, combatida por los vientos de las pasiones turbulentas, se estrella en las rocas del vicio; pero si es llevada por el suave soplo de la virtud, arribará segura al puerto de la inmortalidad."


Alegoría de la poesía y el poeta:

“Vino, primero, pura, vestida de inocencia, y la amé como un niño, luego se fue vistiendo de no sé que ropajes y la fui odiando, sin saberlo llegó a ser una reina fastuosa de tesoros... ¡qué iracunda de yel y sin sentido! Mas se fue desnudando, y yo le sonreía, se quedó con la túnica de su inocencia antigua. Creí de nuevo en ella, y se quitó la túnica y apareció desnuda toda... ¡oh pasión de mi vida, poesía desnuda, mía para siempre!" (Juan Ramón Jiménez)


Alegoría sobre la vejez:

“Hoja seca solitaria que te vi tan lozana ayer. ¿Dónde de polvo cubierta vas a parar? –No lo sé. Lejos del nativo ramo me arrastra el cierzo cruel desde el valle a la colina, del arenal al vergel." (Juan Nicasio Gallego)


Alegoría de la alegoría:

"La alegoría no es más que un espejo que traslada lo que es con lo que no es, y está toda su elegancia en que salga parecida tanto la copia en la tabla que el que está mirando a una piense que está viendo entrambas." (Calderón de la Barca)


Alegoría del paso por la vida:

"Este mundo es el camino para el otro, que es morada sin pesar, mas cumple tener buen tino para andar esta jornada sin errar. Partimos cuando nacemos andamos, mientras vivimos, y llegamos al tiempo que fenecemos así que cuando morimos descansamos." (Jorge Manrique)


Alegoría de la Pasión:

"¡Oh llama de amor viva, que tiernamente hieres de mi alma en el más profundo centro! Pues ya no eres esquiva acaba ya si quieres rompe la tela de este dulce encuentro." (San Juan de la Cruz)


Alegoría del vicio:
"En una alforja al hombro llevo los vicios; los ajenos delante, detrás los míos. Esto hacen todos; así ven los ajenos, mas no lo propios."


Alegoría de la fe:
"La fe es como intentar escalar una cuesta empinada y rocosa: sólo un mero tropiezo podría hacerte caer rodando, pero la creencia y la perseverancia te verán en la cima."


Sinestesia



La sinestesia es una figura retórica que consiste en mezclar sensaciones de sentidos distintos (audición, visión, gusto, olfato, tacto) o mezclar dichas sensaciones con sentimientos (tristeza, alegría, etc...):


Suave como un silbido de verano → mezcla de tacto con audición

Y cuando salió del agua y se acercó, sentí el calor de su mirada, el perfume de sus palabras, lo salado de sus caricias, el sonido de su belleza, lo brillante de su abrazo

Chopín deja en el aire un blanco perfume de ensueño

En colores sonoros suspendidos

Oyen los ojos, miran los oídos… (Francisco López de Zárate)

Escucho con los ojos a los muertos… (Francisco de Quevedo)

De las hojas mojadas, de la tierra húmeda, brotaba entonces un aroma delicioso, y el agua de la lluvia recogida en el hueco de tu mano tenía el sabor de aquel aroma... (Luis Cernuda, “El Otoño”

Marino, gran pintor de los oídos y Rubens, gran poeta de los ojos

Y tenía un olor ácido, como a yodo y a limones.

Yaciendo a la sombra perdí todos cuidados

sonidos de aves, dulces y modulados

En el cénit azul, una caricia rosa (J.R. Jiménez)

Es de oro el silencio. La tarde es de cristales (J.R. Jiménez)

Sonidos tristes

Por el verdor teñido de melodiosos oros (J.R. Jiménez)

Tu nombre me sabe a hierba (Joan Manuel Serrat)

Veo tus palabras en el aire recorrer el viento

Su habitación es de colores fríos

Rabia negra

Disfrutamos de una música muy dulce

Olor ácido

Mecen los árboles el silencio verde

El mojado silencio de las fuentes

Tus palabras me saben a mentira: amargas y dolorosas

El viento era de color negro y olía a muerte.

Su boca sabe a pasión

Con terciopelado estruendo (Góngora)

El color se oye mejor (anuncio de una marca de televisores)

Soñaba la lámpara su rosada lumbre tibia (J.R. Jiménez)

¡Qué tranquilidad violeta por el sendero de la tarde! (J.R. Jiménez)

Aquel mismo aroma duro y agudo (Luis Cernuda)

¡Salve al celeste sol sonoro! (Rubén Darío)

Se masca la tragedia

Ya huele a victoria

¡Qué tristeza de olor de jazmín!

Los áureos sonidos (Rubén Darío)


Su boca sabía a envidia y sus lágrimas a hipocresía 

Nuestro teatro - Viento triste (2013)