GET-Viento triste. Primera parte (2014)

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lunes, 12 de octubre de 2015

Juan Meléndez Valdés, "La tarde"

D. Siglo XVIII. NEOCLASICISMO. 1. Poesía.
A) Juan Meléndez Valdés: La tarde.

Texto:
         La tarde
Ya el héspero delicioso
entre nubes agradables,
cual precursor de la noche,
por el occidente sale;
Desde allí con su almo brillo
deshaciendo mil celajes,
a los ojos se presenta
cual un hermoso diamante.
Las sombras que le acompañan
se apoderan de los valles,
y sobre la mustia hierba
su fresco rcío esparcen.
Su corona alzan las flores,
y de un aroma suave,
despidiéndose del día
embalsaman todo el aire.
El sol afanando vuela,
y sus rayos celestiales
contemplar tibios permiten
al morir su augusta imagen;
símil a un globo de fuego
que en vivas centellas arde,
y en la bóveda parece
del firmamento enclavarse.
El de su altísima cumbre
veloz se despeña, y cae
del océano en las aguas
que a recibirlo se abren.
¡Oh, qué visos! ¿Qué colores!
¡Qué ráfagas tan brillantes
mis ojos embebecidos
registran de todas partes!
Mil sutiles nubecillas
cercan su trono mudables
el cárdeno cielo pintan
con sus graciosos cambiantes.
Los reverberan las aguas,
y parece que retrae
indeciso el sol sus pasos,
y en mirarlos se complace.
Luego vuelve, huye y se esconde,
y deja en poder la tarde
del Héspero, que en los cielos
alza su pardo estandarte,
como un cendal delicado,
que en su hábito inmensurable
en un momento extendido,
veloz al suelo se abate,
a que en tan rápida fuga
su vislumbre centelleante
envuelto en débiles nieblas
ya sin pábulo desmaye.
Del nido al caliente abrigo
vuelan al punto las aves,
cuál al seno de una peña,
cuál a lo hojoso de un sauce;
y a su guarida los toscos
selváticos animales,
temblando al sentir la noche,
se precipitan cobardes.
Suelta el arador sus bueyes;
y entre sencillos afanes
para el redil los ganados
volviendo van los zagales:
suena un confuso balido,
gimiendo que los separen
del dulce pasto, y las crías
corren llamando a sus madres.
Todo es paz, silencio todo,
todo en estas soledades
me conmueve, y hace dulce
la memoria de mis males.
El verde oscuro del prado,
la niebla que en ondas se abre
allá sobre el hondo río,
los árboles de su margen,
su deleitosa frescura,
los vientecillos que baten
entre las flores las alas,
y sus esencias me traen;
me enajenan y me olvidan
de las odiosas ciudades,
y de sus tristes jardines
hijos míseros del arte.
Liberal naturaleza,
por que mi pecho se sacie,
me brinda con mil placeres
en su copa inagotable.
Yo me abandono a su impulso:
dudosos los pies no saben
do se vuelven, do caminan,
do se apresuran, do paren.
Cruzo la tendida vega
con inquietud anhelante
por si en la fatiga logro
que mi espíritu se calme:
mis pasos se precipitan;
mas nada en mi alivio vale,
que agigantadas las sombras
me siguel para aterrarle.
Trepo, huyéndolas, la cima,
y al ver sus riscos salvajes,
¡Ay!, exclamo: ¡Quién cual ellos
insensible se tornase!
Bajo del collado al río,
y entre sus lóbregas calles
de altos árboles, el pecho
más pavoroo me late.
Miro las tajadas rocas
que amenazan desplomarse
sobre mí, tornar oscuros
sus cristalinos raudales.
Lléname de horror sus sombras,
y el ronco, fragoso, embate
de las aguas más profundo
hace este horror y más grave.
Así azorado y medroso
al cielo empuezo a quejarme
de mis amargas desdichas
y a lanzar dolientes ayes;
mientras de la luz dudosa
expira el último instante
y el manto la noche tiende
que el crepúsculo deshace.

Cuestiones:
1.  Estudia la métrica del poema. Mide para ello los cuatro primeros versos y señala cuál es la rima empleada. ¿Existe en esos versos alguna de las licencias métricas que has estudiado?
2. El vocabulario revela una cuidadosa selección y, a veces, artificiosidad. Abundan las palabras poéticas y los arcaísmos, como Héspero (Nombre del planeta Venus a la caída  de la tarde), almo (adjetivo poético que significa criador, alimentador)... Todo ello revela que el poeta expresa un mundo poético idealizado. Haz una lista con todas las palabras inusuales para ti y explica su significado en el texto, utilizando para ello el diccionario.
3. El poema es un romance descriptivo. La adjetivación, por tanto, tiene decisiva importancia. Haz una lista con los adjetivos meramente descriptivos que haya en él. En una segunda columna enumera aquellos otros que se refieren al mundo interior del poeta. ¿Observas alguna diferencia entre la naturaleza descrita y el mundo efectivo del autor?
4. También la sintaxis revela una cierta artificiosidad. Abundan los ejemplos de hipérbaton y son frecuentes las construcciones con adjetivo predicativo. El primer fenómeno está al servicio  de la eficacia rítmica; el segundo es degran intensidad descriptiva al referirse tanto al predicado verbal como al sujeto o al complemento directo. Pon ejemplos de ambos tipos de construcción y explica su presencia en el texto; es decir, con qué intención se hallan usadas.


5. Explica en seis u ocho líneas el contenido del poema. (No lo resumas; limítate a expresar su sentido).

Gaspar Melchor de Jovellanos, Memoria sobre Educación Pública. "Y bien: si toda la riqueza de la sabiduría..."

D. Siglo XVIII. NEOCLASICISMO. 2. Prosa.
A) Gaspar Melchor de Jovellanos: Memoria sobre Educación Pública.

Texto:

"Y bien: si toda la riqueza de la sabiduría está encerrada en las letras, si a tantos y tan preciosos bienes da derecho el conocimiento de ellas, ¿cuál será el pueblo que no mire como una desgracia el que este derecho no se extienda a todos los individuos? ¿Y de cuánta instrucción no se priva el Estado que le niega la mayor porción de ellos? Y, en fin, ¿cómo es que, cuidándose tanto de multiplicar los individuos que concurren al aumento del trabajo, porque el trabajo es la fuente de la riqueza, no se ha cuidado igualmente de multiplicar los que concurren al aumento de la instrucción, sin la cual ni el trabajo se perfecciona, ni la riqueza se adquiere, ni se puede alcanzar ninguno de los bienes que constituyen la pública felicidad?
Esta reflexión me lleva a otra, que no pasaré en silencio, porque mi propósito es persuadir la necesidad de la instrucción pública, y nada debo omitir de cuando conduzca a él Obsérvese que la utilidad de la instrucción, considerada políticamente, no tanto proviene de la suma de conocimientos, cuanto de su buena distribución. Puede una nación tener algunos, o muchos y muy eminentes sabios, mientras la gran masa de su pueblo yace en la más eminente ignorancia. Ya se ve que en tal estado de instrucción será de poca utilidad, porque siendo ella hasta cierto punto necesaria a todas las clases, los individuos de las que son productivas y más útiles serán ineptos para sus respectivas profesiones, mientras sus sabios compatriotas se levantan a las especulaciones más sublimes. Y así, vendrá a suceder que, en medio de una esfera de luz y sabiduría, la agricultura, la industria y la navegación, fuentes de la prosperidad `pública, yacerán en las tinieblas de la ignorancia.
Y he aquí lo que más recomienda la necesidad del estudio de las primeras letras. Ellas solas pueden facilitar a todos y cada uno de los individuos de un Estado aquella suma de instrucción que a su condición o profesión fuere necesaria. Mallorquines, si deseáis el bien de vuestra patria, abrid a todos sus hijos el derecho de instruirse, multiplicad las escuelas de primeras letras; no haya pueblo, no haya rincón donde los niños, de cualquier clase y sexo que sean, carezcan de este beneficio; perfeccionad estos establecimientos, y habréis dado un gran paso hacia el bien y gloria de esta preciosa isla.
Bien sé que este ramo de enseñanza debe estar separado de la institución pública que dejo indicada. Las primeras letras reclaman muchas escuelas segregadas y dispersas por toda vuestra isla; tal vez para la capital no bastará una ni dos; pero hay un medio de enlazarlas todas con aquel principal establecimiento. Estén todas bajo su dirección, pertenezcan a él todos sus maestros, sea él quien los nombre y examine, y de él reciban métodos, libros  y máximas de enseñanza. Así se establecerá aquella unidad moral que es tan necesaria para que todos los métodos de instrucción se uniformen y conduzcan a un mismo fin, y para que las primeras letras, cimiento y base de toda buena educación pública, no estén abandonadas a la ignorancia, al descuido o a la arbitrariedad".

Cuestiones:
1. En el texto se descubre una idea central. ¿Piensa Jovellanos que la educación debe darse a unos pocos o a todos los individuos de un Estado?.
Explica tu respuesta en frases concretas del fragmento
2. Explica la ironía existente en "...mientras sus sabios compatriotas se levantan a las especulaciones más sublimes". Recuerda que la ironía es muchas veces un recurso estilístico en la crítica de los escritores del siglo XVIII.
3. ¿En qué basa el autor la necesidad de estudio de las primeras letras?
4. Hemos insistido que el carácter didáctico está continuamente presente en la obra literaria de los hombres de la Ilustración. Selecciona y explica los consejos concretos que aquí presenta Jovellanos para las escuelas "de primeras letras".
5. Jovellanos es un escritor neoclásico. ¿Se descubre aquí su actitud reformista?
6. El estilo de Jovellanos es natural, sencillo y equilibrado. Trata de comprobar estos rasgos en la lectura.
7. El autor va siguiendo un orden muy claro y preciso enb la exposición de sus ideas. haz un esquemas de tales ideas, al mismo tiempo que resume el contenido.
8. En este fragmento, Jovellanos trata de persuadir al lector. ¿Crees que sus argumentos son convincentes?
9. El problema de la Educación es hoy de gran actualidad. Comenta, en breves líneas, la modernidad del texto de Jovellanos.


Benito Pérez Galdós, Misericordia. "La mujer de negro vestida..."

E. Siglo XIX. REALISMO. 1. Prosa.
C) Benito Pérez Galdós. Misericordia. 

Texto:
La mujer de negro vestida, más que vieja, envejecida prematuramente, era, además de nueva, temporera, porque acudía a la mendicidad por espacios de tiempo más o menos largos, y a lo mejor desaparecía, sin duda por encontrar un buen acomodo o almas caritativas que la socorrieran. Respondía al nombre de la señá Benina (de lo que se infiere que Benigna se llamaba), y era la más callada y humilde de la comunidad, si así puede decirse; bien criada, modosa y con todas las trazas de perfecta sumisión a la divina voluntad [...] Con todas y con todos hablaba el mismo lenguaje afable y comedido; trataba con miramiento a la Casiana, con respeto al cojo, y únicamente se permitía trato confianzudo, aunque sin salirse de los términos de la decencia, con el ciego Almudena, del cual, por el pronto, no diré más sino que es árabe, del Sus, tres días de jornada más allá de Marreakesh. Fijarse bien.
Tenía la Benina voz dulce, modos hasta cierto punto finos y de buena educación, y su rostro moreno no carecía de cierta gracia interesante que, manoseada ya por la vejez, era una gracia borrosa y apenas perceptible. Más de la mitad de la dentadura conservaba. Sus ojos, grandes y oscuros, apenas tenían el ribete rojo que imponen la edad y los fríos matinales. Su nariz destilaba menos que las de sus compañeras de oficio, y sus dedos, rugosos y de abultadas coyunturas, no terminaban en uñas de cernícalo. Eran sus manos como de lavandera y aún conservaba hábitos de adeo. Usaba una venda negra bien ceñida en la frente; sobre ella, pañuelo negro, y negros el manto y el vestido, algo mejor apañaditos que los de las otras ancianas. Con este pergenio y la expresión sentimental y dulce de su rostro, todavía bien compuesto de líneas, parecía una santa Rita de Casia que andaba por el mundo en penitencia. Faltábanle sólo el crucifijo y la llaga en la frente, si bien podía creerse que hacía las veces de esta el lobanillo del tamaño de un garbanzo, redondo, cárdeno, situado como a media pulgada más arriba del entrecejo.

Cuestiones:
1. Un retrato se compone de prosopografía (rasgos físicos) y etopeya (rasgos morales, de carácter). ¿Cómo se reparten ambos aspectos en el texto?
2. ¿Cómo interpretas la precisión de que era “más que vieja, envejecida prematuramente?
3. Al final del párrafo, al mencionar a Almudena, hay una intervención del autor, típica de Galdós: nótense las expresiones de su manera conversacional de dirigirse a los lectores.
4. ¿Qué sentido tiene en el inicio del segundo párrafo la palabra gracia? ¿Cómo matiza Galdós esa gracia de Benina?
5. Señálense los rasgos del personaje que se siguen viendo en contraste con “sus compañeras de oficio”.
6. ¿Cuáles son los detalles precisos sobre la indumentaria que revelan la atención del escritor realista hacia lo característico, lo individualizador?
7. ¿Qué valor tiene la comparación con santa Rita?


8. ¿Qué idea te has formado de la protagonista? Invéntate brevemente unos antecedentes de su vida y búscale una salida de la mendicidad.

Benito Pérez Galdós, La desheredada. "Isadora echó a andar..."

E. Siglo XIX. REALISMO. 1. Prosa.
B) Benito Pérez Galdós. La desheredada

Texto:
"Isidora echó a andar hacia adentro, dando la mano a su tía. A causa de los accidentes del piso y de la oscuridad, necesitaban apoyarse mutuamente. Anduvieron largo trecho tropezando. ¡Oh! La soga era larga, la caverna parecía interminable. En lo oscuro, aún se veía la cuerda blanca gimiendo, sola, tiesa, vibrante. Cuando las dos mujeres anduvieron un poco más, dejaron de ver la soga; pero oyeron más fuerte el zumbar de la rueda acompañado de ligeros chirridos. Se adivinaba el roce del eje sobre los cojinetes mal engrasados y el estremecimiento de las transmisiones, de donde obtenían su girar las roldanas, en las cuales estaban atadas las sogas. Pero nada se podía ver.
-¡Mariano, hermanito! -exclamó Isidora, que creía sentir su garganta apretada por uno de aquellos horribles dogales-. ¿En dónde estás? ¿Eres tú el que mueve esa rueda? ¿No estás cansado?
No se oyó contestación. Pero el artefacto amenguaba la rapidez de su marcha. las roldanas, las transmisiones, la rueda, se emperezaban como quien escucha.
-Pecado, ¿qué tal te va? -gritó con bufonesco estilo la Sanguijuelera.
Y añadió, volviéndose a su sobrina:
-Es un holgazán. Así criará callos en las manos, y sabrá lo que es trabajar y lo que cuesta el pedazo de pan que se lleva a la boca... ¿Qué crees tú? Es buen oficio... No podía hacer carrera de este gandul. Todo el día jugando en el arroyo y en la praderilla. Al menos, que me gane para zapatos. Tiene más malicias que un Iscariote.
Desde el comienzo de este panegírico, redoblóse bruscamente la marcha del mecanismo, y acreció el ruido hasta ser tal, que parecían multiplicarse las transmisiones, las roldanas y los ejes.
-¡Mariano! -gritó Isidora, extendiendo los brazos en la oscuridad-. ¡Para, para un momento y ven acá! Quiero abrazarte. Soy tu hermana, soy Isidora. ¿No me conoces ya?
El ruido volvió a ceder, y la maquinaria tomaba una lentitud amorosa.
-No puede pararse el trabajo -dijo Encarnación.
Pero como realmente se detenía, oyóse un grito del huso viviente que dijo:
-¡Aire! ¡Aire a la rueda!
Y, en efecto, la rueda volvió a tomar su aire primero, su paso natural. las dos mujeres callaron, consternada y atónita la joven, aburrida la vieja. Como había pasado algún tiempo desde su llegada al término de la caverna, los ojos de entrambas comenzaron a distinguir confusamente la silueta del gran disco de madera, que trazaba figura semejante a las extrañas aberraciones ópticas de la retina cuando cerramos los ojos deslumbrados por una luz muy viva.
-¿Ves aquellas dos centellitas que brillan junto a la rueda?... Son los ojos de Pecado...
Isidora vio, en efecto, dos pequeñas ascuas. Su hermano la miraba.
-Pronto serán las doce -indicó  la anciana-. Esperemos a que levanten el trabajo y nos iremos los tres a comer.
La hora del descanso no se hizo esperar. Soltó el obrero el cáñamo, paróse la rueda, y el que la movía salió lentamente del fondo negro, plegando los ojos a medida que avanzaba hacia la luz. Era un muchacho hermoso y robusto, como de trece años. Isidora le abrazó y le besó tiernamente, admirándose del desarrollo y esbeltez de su cuerpo, de la fuerza de sus brazos, y afligiéndose mucho al notar su cansancio, el sudor de su rostro encendido, la aspereza de sus manos, la fatiga de su respiración.
-Es un gañán -dijo Encarnación, examinándole la ropa con tanta severidad como un juez que interroga al criminal ante el cuerpo del delito... -. Ya me ha roto los calzones... Ya verás, Holofernes, ya verás.
Turbado por la presencia y los cariños de su hermana, a quien no conocía. Mariano no despegaba sus labios. la miraba con atención semejante a la estupidez. Por último, dijo así con aspereza, remedando el hablar francote y brutal de la gente del bronce:
-Chicáaaa..., no me beses más, que no soy santo.
-A casa -dijo la Sanguijuelera, saltando sobre el cáñamo.
Aquel día añadió Encarnación a su olla algo extraordinario. Comieron en la trastienda, que más bien era pasillo por donde la tienda se comunicaba con un patio. Durante el festín, que tuvo su añadidura de pimientos y su contera de pasas, no habría sido fácil explicar cómo con una sola boca podía la Sanguijuelera engullir medianamente y hablar más que catorce diputados. Isidora, triste, cejijunta, no hablaba ni hacía más que probar la comida. Observaba a ratos con gozo la voracidad de su hermano.
-Ya ves qué lindo buitre me ha puesto Dios en casa -decía Encarnación-. Es capaz de comerme el modo de andar, si le dejo. Él come y yo soy quien se harta; sí, me harto de trabajar para su señoría. Pero oye, león, ¿dirás algún día: "Ya no quiero más"?
Pecado devoraba con el apetito insaciable de una bestia atada al pesebre, después de un día de atroz trabajo.
-Y tú, linda mocosa, ¿no comes? -añadió la vieja-. ¿O es que te has vuelto tan pava y tan persona decente que no te gustan estos guisos ordinarios? Vamos, que para otro día te pondré alas de ángel... Se conoce que allá en Tomelloso se estila mucha finura".

Cuestiones:
1. Explica brevemente el contenido del fragmento de La desheredada, de Galdós.
2. La escena se desarrolla, como hemos dicho, en una cordelería, y uno de los personajes, mariano, es el encargado de darle a la rueda. Escoge las palabras que se refieran a la máquina y explica sus significados.
3. Es un taller muy oscuro. ¿Qué términos o frases nos los describen así?
4. A Galdós le interesa describir a los personajes tal como son en la realidad. ¿Consigue aquí reflejar claramente la clase social de los personajes? ¿Cómo?
5. Busca los calificativos y apodos que se refieren a mariano, y explica las razones que tendría Encarnación para adjudicárselos. ¿A qué característica alude con cada uno de ellos?
6. Galdós trata con ternura y humor a sus personajes. Señala algún momento especialmente cómico en el texto, y explica cómo ha conseguido ese efecto.
7. Puede decirse que en el texto no existen los adornos estilísticos. ¿A qué se debe esto? ¿Qué preocupa a Galdós más que la belleza del estilo?
8. Relaciona la última intervención de la Sanguijuelera con los sueños de Isidora.
9. En cierto modo, el movimiento de la rueda (unas veces lento, otras más rápido) también forma parte del diálogo. ¿Para qué utiliza Galdós este recurso?
10. Busca en el Diccionario el significado de las palabras huso, consternado, aberración, emperezar (se), y haz una frase con cada una de ellas.
11. El término aspereza está utilizado en dos ocasiones. ¿Qué sentido tiene en cada caso?
12. Hay vocablos empleados con evidente ironía. Señálalos y explica tal sentido irónico.


13. Comenta el significado de hartar en "Él come y yo soy quien se harta".

Pedro Antonio de Alarcón, El sombrero de tres picos. "Hora y media después..."

E. Siglo XIX. REALISMO. 1. Prosa.
A) Pedro Antonio de Alarcón: El sombrero de tres picos.

Texto:
Hora y media después todos los ilustres compañeros de merienda estaban de vuelta en la ciudad.
El señor obispo y su familia habían llegado con bastante anticipación, gracias al coche, y hallábase ya en palacio, donde los dejaremos rezando sus devociones.
El insigne abogado (que era muy seco) y los dos canónigos (a cuál más grueso y respetable) acompañaron al corregidor hasta la puerta del ayuntamiento (donde su señoría  dijo tener que trabajar), y tomaron luego el camino de sus respectivas casas, guiándose por las estrellas como los navegantes, o sorteando a tientas las esquinas, como los ciegos; pues ya había cerrado la noche; aún no había salido la luna, y el alumbrado público (lo mismo que las demás luces de este siglo) todavía estaba allá en la mente divina.
En cambio, no era raro ver discurrir por algunas calles tal o cual linterna o farolilla con que respetuoso servidor alumbraba a sus magníficos amos, quienes se dirigían a la habitual tertulio o de visita a casa de unos parientes...
Cerca de casi todas las rejas bajas se veía (o se olfateaba, por mejor decir) un silencioso bulto negro. Eran galanes que, al sentir pasos, habían dejado por un momento de pelar la pava...
-¡Somos unos calaveras! -iban diciéndose el abogado y los dos canónigos-. ¿Qué pensarán en nuestras casas al vernos llegar a estas horas? 
-Pues ¿qué dirán los que nos encuentren en la calle, de este modo, a las siete y pico de la noche, como unos bandoleros amparados de las tinieblas?
-Hay que mejorar la conducta...
-¡Ah! Sí... ¡Pero ese dichosos molino!...
-Mi mujer lo tiene sentado en la boca del estómago... -dijo el académico, con un tono en que se traslucía mucho miedo a la próxima pelotera conyugal.
-Pues ¿y mi sobrina? -exclamó uno de los canónigos, que por cierto era penitenciario-. Mi sobrina dice que los sacerdotes no deben visitar comadres...
-Y, sin embargo -interrumpió su compañero, que era magistral-, lo que allí pasa no puede ser más inocente...
-¡Toma! ¡Como que va el mismísimo señor obispo!
-Y luego, señores, ¡a nuestra edad!... -repuso el penitenciario-. Yo he cumplido ayer los setenta y cinco.
-¡Es claro! -replicó el magistral-. Pero hablemos de otra cosa: ¡qué guapa estaba esta tarde la señá Frasquita!
-Oh, lo que es eso...; como guapa, es guapa -dijo el abogado, afectando imparcialidad.
-Muy guapa... -repitió el penitenciario dentro del embozo.
-Y si no -añadió el predicador de Oficio-, que se lo pregunten al corregidor...
-¡El pobre hombre está enamorado de ella!...
-¡Ya lo creo! -exclamó el confesor de la catedral.
-¡De seguro! -agregó el académico... correspondiente-. Con que, señores, yo tomo por aquí para llegar antes a casa... ¡Muy buenas noches!
-Buenas noches... -le contestaron los capitulares.
Y anduvieron algunos pasos en silencio.
-¡También le gusta a ése la molinera! -murmuró entonces el magistral, dándole con el codo al penitenciario.
-¡Como si lo viera! -respondió éste, parándose a la puerta de su casa-. ¡Y qué bruto es! Conque hasta mañana, compañero. Que le sienten a usted muy bien las uvas.

-Hasta mañana, si Dios quiere... Que pase usted muy buena noche.
-¡Buenas noches nos dé Dios! -rezó el penitenciario, ya desde el portal, que por más señas tenía farol y Virgen.
Y llamó a la aldaba.
Una vez solo en la calle, el otro canónigo (que era más ancho que alto, y que parecía que rodaba al andar) siguió avanzando lentamente hacia su casa; pero, antes de llegar a ella, cometió contra una pared cierta falta que en el porvenir había de ser objeto de un bando de policía, y dijo al mismo tiempo, pensando sin duda en su cofrade de coro:
-También te gusta a ti la señá Frasquita... ¡Y la verdad es -añadió al cabo de un momento- que, como guapa, es guapa!

Cuestiones:
1. Uno de los principales rasgos del estilo de Alarcón es la gracia y la amenidad. El fragmento es una buena muestra de ello. Destaca las notas de humor con que el autor se refiere a los distintos personajes del diálogo.
2. Encontramos aquí alusiones al estado de las calles de una ciudad de la época. Comenta la última frase: "y el alumbrado público (lo mismo que las demás luces de este siglo) todavía estaba allá en la mente divina". ¿A qué se refiere con el término "luces"?
3. El diálogo, vivo y rápido, es claro ejemplo de espontaneidad. Selecciona las palabras y frases que reflejan la frescura de la lengua coloquial.
4. Otra nota característica de la lengua de Alarcón es la ironía. ¿Podrías señalar algunos ejemplos? Destaca, entre ellos, aquel que te parezca de intención más maliciosa.
5. Escribe una lista con las palabras que hacen referencia a la profesión de cada uno de los dialogantes. Comenta el sentido de cada una de ellas con ayuda del diccionario.
6. Observa las fórmulas de saludo. ¿Están vivas aún hoy? ¿Se usan por igual en todos los estratos socioculturales?
7. Comenta el sentido de la frase "Mi mujer lo tiene sentado en la boca del estómago". Inventa una situación en que pueda usarse tal expresión con propiedad.


José de Espronceda, "El reo de muerte"

E. Siglo XIX. ROMANTICISMO. 3. Poesía
D) José de Espronceda. “El reo de muerte” 

Texto:
Reclinado sobre el suelo
con lenta, amarga agonía,
pensando en el triste día
que pronto amanecerá,
en silencio gime el reo
y el fatal momento espera
en que el sol, por vez postrera,
en su frente lucirá.

Un altar y un crucifijo
y la enlutada capilla,
lánguida vela amarilla
tiñe en su luz funeral;
y junto al mísero reo,
medio encubierto el semblante,
se oye al fraile agonizante
en son confuso rezar [...]
El rostro levanta el triste
y abre los ojos al cielo;
tal vez eleva en su duelo
la súplica de la piedad.
¡Una lágrima! ¿Es acaso
de temor o de amargura?
¡Ay, a aumentar su tristura
vino un recuerdo quizá!

Es un joven, y la vida,
llena de sueños de oro,
pasó ya, cuando aún el lloro
de la niñez no enjugó;
el recuerdo es de la infancia,
¡y su madre que le llora,
para morir así ahora
con tanto amor le crió!

Y a par que sin esperanza
ve ya la muerte en acecho,
su corazón en el pecho
siente con fuerza latir,
al tiempo que mira al fraile
que en paz ya duerme a su lado,
y que, ya viejo postrado,
le habrá de sobrevivir.

Mas ¿qué rumor a deshora
rompe el silencio? Resuena
una alegre cantilena
y una guitarra a la par,
y gritos, y de botellas
que se chocan el sonido,
y el amoroso estallido
de los besos y el danzar.
Y también pronto, en son triste,
lúgubre voz sonará:

¡Para hacer bien por el alma
del que van a ajusticiar!

Y la voz de los borrachos,
y sus brindis y quimeras,
y el cantar de las rameras,
y el desorden bacanal
en la lúgubre capilla
penetran, y carcajadas,
cual de lejos arrojadas
de la mansión infernal.
Y también pronto, en son triste,
lúgubre voz sonará:

¡Para hacer bien por el alma
del que van a ajusticiar!

¡Maldición! Al eco infausto,
el sentenciado maldijo
la madre que, como a su hijo,
a sus pechos le crió;
y maldijo el mundo todo,
maldijo su suerte impía,
maldijo al aciago día
y la hora en que nació [...]



Cuestiones:
1. Compara este poema con el artículo de Larra “Un reo de muerte”. ¿Se ocupa este de los sentimientos del reo? ¿Y Espronceda?

2. ¿Qué no menciona ninguno de los dos, para inclinar al lector a favor del condenado?

3. El romántico no teme recargar las tintas en la descripción. Di cómo está el reo, y cómo es la capilla.

4. Para estimular la piedad del lector, ¿qué contrastes se establecen entre el reo y el fraile, y entre su pesar y la gente de la calle?

5. ¿Qué sentimientos se suceden en el alma del condenado?

6. ¿Y qué gestos físicos?

7. Señala rasgos efectistas, y, a veces, demasiado fáciles, en el poema.

8. Este posee la típica adjetivación romántica. Haz notar este tipo de adjetivos.

9. Observa los versos finales de cada estrofa. ¿Dónde recibe el acento final? Es bien romántico (compara con “La canción del pirata”). ¿Qué efecto se consigue con ello?

10. Juzga si esta poesía exaltadamente romántica exige del escritor un gran esfuerzo lírico o, más bien, una cierta teatralidad gesticulante. Razona tu contestación.

11. ¿Falta sentimiento auténtico a Espronceda (y a otros poetas de su talante)?

12. Di qué calificativos aplicarías a la poesía de Espronceda: íntima, gesticulante, delicada, conmovedora, enfática, esencial, patética.



Gustavo Adolfo Bécquer, Rimas. "Rima XLIII"

E. Siglo XIX. ROMANTICISMO. 3. Poesía.
C) Bécquer. Rimas. "Rima XLIII" 

Texto:
Dejé la luz a un lado, y en el borde
de la revuelta cama  me senté,
mudo, sombrío, la pupila inmóvil
clavada en la pared.

¿Qué tiempo estuve así? No lo sé; al dejarme
la embriaguez horrible del dolor,
expiraba la luz, y en mis balcones
reía el sol.

Ni sé tampoco en tan terribles horas
en qué pensaba o qué pasó por mí;
sólo recuerdo que lloré y maldije,
y que en aquella noche envejecí.

Cuestiones:
1. Explica el contenido de la rima XLIII de Bécquer, perteneciente a la serie en que el poeta se siente dominado por el desengaño y el dolor:
2. Una vez leída con atención, señala si te parece:
- altisonante y retórica
- de lujoso colorido o de suave luz
- melancólica y sincera.
Explica después las diferencias entre la poesía de Bécquer y la que hemos considerado propiamente romántica (repasa la lección anterior).
3. Análisis métrico: clase de versos por el número de sílabas, rima... ¿Forman alguna estrofa conocida?
4. El vocabulario utilizado es muy sencillo. Compruébalo con ejemplos concretos.
5. Una característica de la lengua poética de Bécquer es el frecuente empleo del epíteto. Coloca en dos columnas los sustantivos y sus adjetivos correspondientes.
6. Selecciona los elementos léxicos en los que radique ese clima de intimidad que emana de todo el poema.
7. ¿Ocupan los elementos de la Naturaleza un lugar central o son secundarios en el poema? ¿Por qué los cita el autor?
8. Haz una lista de los verbos empleados, y trata de deducir de sus significados el pesimismo que el poema hace llegar al lector.
9. Ejercicio de expresión escrita: relata una experiencia, real o inventada, análoga a la del texto que comentamos.


Nuestro teatro - Viento triste (2013)