GET-Viento triste. Primera parte (2014)

GET- Viento triste. Segunda parte (2014)

domingo, 23 de febrero de 2014

Ejercicio de oraciones compuestas subordinadas. Adverbiales



Análisis morfológico, sintagmático y sintáctico de las siguientes oraciones.


1. Cuando te levantes habré visitado la ciudad.
2. Cuando acabaron las clases, nos fuimos a dar una vuelta.
3. Cuando leo, me duelen los ojos.
4. Estás siempre quejándote cuando todo te sale bien.
5. No te distraigas cuando estés en clase.
6. Nos llama embusteros, cuando él no dice palabra de verdad.
7. Cuando estaba en Valladolid, vivía enfrente del mercado.
8. Alardea de joven, cuando tiene ya cincuenta años.
9. Las casas se ven más pequeñas cuando el avión se eleva en el cielo.
10. Como mucho chocolate cuando estudio.
11. Tardo poco en cambiarle el aceite al coche; mientras, tómese un café.
12. Cuando se cumplen muchos años, la vida se ve desde otra perspectiva.
13. Me ha llegado la carta, según esperaba.
14. Apaga el ordenador no bien te salga esta señal.
15. Como cree que es un sabio, también opina sobre esto.
16. Conforme avanzo en la novela, me gusta más.
17. Vengo a pedir perdón.
18. Me voy a la cama, que tengo mucho sueño.
19. Las cintas de vídeo no están donde las guardé
20. No creo que se haya arruinado, ya que era muy precavido.
21. Vengo a que me devuelvas el balón.
22. Yo lo digo como me lo dijeron a mí.
23. Los buscaremos por donde suelen estar.
24. Esa chaqueta no te sienta bien porque te está muy estrecha.
25. Llueve; por lo tanto no saldré.
26. Te vas a poner enfermo como te comas todas esas cerezas.
27. Seguirán creyendo que miento aun si presento mil pruebas.
28. Lo haré mal que le pese.
29. No lo quiero todo; con que me dejes probarlo tengo suficiente.
30. Ceded una vez y cederéis ciento.
31. Tiene tantas deudas que está arruinado.
32. Comimos hasta reventar.
33. No es fácil tomar esa decisión; así, medítala.
34. Me conformaría con quedar segundo.
35. Con esa bicicleta yo también correría más.
36. Enfermo y todo, seguía trabajando.
37. Aunque venga en avión, llegará tarde.
38. Aunque tuviera razón, no debía insistir.
39. Aunque vive en mi calle, nunca nos encontramos.
40. Aunque recibiré el dinero esta tarde, no podré pagarte hasta mañana.
41. Si consigo trabajo iré a Berlín.
42. Al haber recibido tantos sustos esos niños, están atemorizados.
43. De tanto como cojea el delantero, da pena.
44. Los buscaremos por donde suelen estar.
45. He comprado una talla grande con la intención de que te sirva para el año que viene.
46. No creo que se haya arruinado, ya que era muy precavido.
47. Las cintas de vídeo no están donde las guardé.
48. Me voy a la cama que tengo mucho sueño.
49. No puedo respirar de correr tanto.
50. A todos cae bien de despistado que es.
51. Se puso a bailar de contento que estaba.
52. Como no me telefoneaste, me fui sola.
53. Como no cambies de actitud, me parece que vas a tener pocos amigos.
54. Cuando leo, me duelen los ojos.

55. Cuando acabaron las clases, nos fuimos a dar una vuelta.
 


sábado, 22 de febrero de 2014

Ejercicio de oraciones compuestas subordinadas. Adjetivas



La nieve que ha caído ha paralizado al país.

La mayor parte de las cartas que recibimos son de publicidad.

La beca de que depende no le llega para vivir.

La sorpresa que nos dio fue muy desagradable.

He salido con una chica cuyo nombre es Elena.

La señora a la que atropelló mi chico está bien.

Las amigas con las que sale mi hermano son estupendas.

La persona con quien me viste ayer era mi tío.

Los radiadores que pusieron funcionan bastante mal.

La lluvia, que tanto se necesita, no acaba de llegar.

La solución a que ha llegado es no volver a presentarse.

Entrégaselo a quien corresponda.

Cuelga ahí un cuadro, que es muy decorativo.

Invita el que llegue el último.

No nos ha visto, de lo cual me alegro.

Cualquiera que te oiga, se reirá.

Regalan camisetas a quienes asistan.

Eso es algo que cabe en la cabeza.

Lo que me sorprende es que sepan nadar.



El equipo que tiene buen entrenador ha perdido.

El arma que encontró la policía era la que usó el atracador.

Con quien hablé no sabía nada.

La persona con la que me viste ayer era prima mía.

Las amigas con las que sale mi hermana son estupendas.

Di a quien llame que no estoy.

Ese profesor del que no recuerdo el nombre lo ha suspendido otra vez.

La señora a la que atropelló mi chico está ya bien.

He leído un libro cuyo autor es ruso.

He salido con una chica cuyo nombre es Diana.

Ese es el lugar en que ocurrió el accidente.

Ese es el balcón en que ella se asomaba.

Los años en que viví allí los pasé muy bien.

Me gustaron los libros que me dejaste la semana pasada.

A mis amigos que te presenté ayer les ha tocado la lotería.

Los coches que están en la primera planta van a ser pintados.

Los cuadernos, que están sobre la mesa son de Andrea.

Los dos ríos, que rodean la ciudad, se unen en el valle.

Los rosales, que están cubiertos de flores, perfuman todo el recinto.

Concedieron el premio a los que lo pidieron.

Lo que me sorprende es que sepan conjugar.

Regalan camisetas a quienes asisten.

La sorpresa que nos dio fue muy desagradable.

Entrégaselo a quien corresponda.

No nos ha visto, de lo que me alegro.

La retribución de que depende no le llega para vivir.

La solución a que ha llegado es no volver a presentarse.

Di el dinero a quienes me lo pidieron.

Solo aprobaron los que sacaron cinco de nota.

Los monarcas fueron aclamados por quienes encontraban a su paso.

Este es el conserje cuya hija estudia en nuestra clase.

Los obreros, que trabajaban en esta obra, están en huelga.

He tirado a la basura el disco que estaba estropeado.

Me avergüenzo de quienes no respetan a los ancianos.

Estaba deseoso de que le tocara la lotería.

Aquí tengo las bicicletas de las que te hablé.

Quien mucho grita, pierde la razón.




 







jueves, 20 de febrero de 2014

Perífrasis verbales


Perífrasis modales 
                   Expresan obligación, duda, probabilidad...

De obligación:

tener que  + infinitivo:
                         Tenéis que volver pronto.
                      
haber de + infinitivo:
                         Habéis de terminar pronto el trabajo.
                     
haber que + infinitivo:
                         Hay que dejar limpias las mesas después de comer.
                      
deber + infinitivo:
                         Debéis estudiar mucho este curso.



De probabilidad:

deber de + infinitivo:
                        Debe de tener unos cincuenta años.
                      
venir a + infinitivo:
                        La cena vino a costar unos doscientos euros.





Perífrasis aspectuales

            Señalan diversos matices del aspecto de la acción verbal.


Aspecto ingresivo: la acción está a punto de empezar.
             
ir a + infinitivo:
              Esta tarde voy a estudiar Filosofía.

estar a punto de + infinitivo:
              Estuvimos a punto de perder el avión.



Aspecto incoativo: la acción se considera en el momento de empezar.
                    
echar a + infinitivo:
                   Tu vecino se echó a reír.
                   
ponerse a + infinitivo:
                    Ponte a leer, que no tendrás tiempo de terminar.
                    
romper a + infinitivo:
                    Rompió a llorar cuando se lo contaron.


Aspecto durativo: la acción en su desarrollo.
                
estar + gerundio:
                   ¿Estás poniendo la mesa?
                   
andar + gerundio:
                   Siempre está metiéndose en problemas.
                   
seguir + gerundio:
                  ¿Sigues viajando a Madrid todas las semanas?



Aspecto resultativo: se expresa el resultado de la acción.

tener + participio:
                    Tengo gastadas las suelas de los zapatos.
                    
llevar + participio:
                    Llevo estudiados cuarenta temas de las oposiciones.



martes, 18 de febrero de 2014

La oración simple desde el punto de vista del hablante


     Oraciones enunciativas, con función referencial. El emisor expresa una idea.
        Afirmativas: Mañana iré a Sevilla.
                             Aurora ha llegado muy puntual.
                             No quiero más agua. 
                             Dos y dos son cuatro.
        
        Negativas: Mañana no iré a Sevilla.
                          Aurora no ha llegado muy puntual.

     Oraciones desiderativas, con función expresiva. El emisor expresa un deseo.
       Ojalá pueda ir este fin de semana a Sevilla.
       Ojalá pudiera acompañarte.
       Desearía que viniera.

     Oraciones dubitativas, con función expresiva. El emisor expresa duda de que un hecho se cumpla.
       Tal vez mañana vaya a Sevilla.
       Puede que el domingo vaya a Sevilla.
       Tal vez nos estará esperando.
       Quizá llegue a tiempo. 
       Posiblemente iré a Londres este verano.
       
       Tendrá quince años.

     Oraciones exclamativas, con función expresiva. El emisor pondera un hecho.
       ¡Qué bonita está Sevilla!
       ¡Qué contento vienes hoy! 
       ¡Con qué gracia cuenta los chistes!

     Oraciones exhortativas, con función apelativa. El emisor ordena algo al receptor.
       ¡Salga de aquí en seguida!
       Préstame tu cazadora.
       Abre la ventana.
       Vámonos a casa.


     Oraciones interrogativas, con función apelativa.  El emisor pregunta a un receptor sobre algún asunto.
       ¿Cuánto falta para llegar a Sevilla?
       Me gustaría saber cuánto falta para llegar a Sevilla.
       ¿A qué has venido tan pronto?
       Queremos saber a qué has venido tan pronto.
      
       ¿Hemos llegado ya a Sevilla?
       ¿Me ayudas a ponerme el jersey?


lunes, 3 de febrero de 2014

Diccionario de americanismos. ASALE


ASALE Diccionario de americanismos

Diccionario de americanismos

Español de América. Atlas sonoro. Palabras elegidas por escritores

Español de América. Atlas sonoro. Palabras elegidas por escritores



Foto






Lo chévere del idioma español es su espíritu patiperro que le permite ser entendido por el 80% de sus cuates. Sus casi 500 millones de hablantes no tienen que bregar en medio del bochinche de otras lenguas, a pesar de lo que digan los engreídos jailones y sin necesidad de huachafiar. Eso sí, a riesgo de que alguno pueda parecer un boludo al no entender las yapas de un idioma que no se cansa de decir asere a las expresiones que van apareciendo. Así surge una especie de parqueadero infinito donde caben desde vocablos curuvicas o cipotes, hasta otros pinches o mensos, que alguien podría interpretar como un contradiós. Pero es un idioma que no está en la olla porque sus palabras se sienten tuanis y rumbean sin complejos de ninguna vaina.
La anterior es una muestra de una lengua polifónica, policéntrica y en expansión, de cuya riqueza y preocupaciones hablarán desde hoy y hasta el miércoles más de 200 expertos en el VI Congreso Internacional de la Lengua Española en Ciudad de Panamá. Como un homenaje a ella y a su diversidad, EL PAÍS ha pedido a 20 escritores del mundo hispanohablante, más Estados Unidos, que den el pie para crear un Atlas sonoro de las palabras más autóctonas del español. Narradores, poetas y ensayistas han elegido el vocablo que consideran que refleja mejor su país para que los internautas continúen con sus propuestas en el blog Papeles perdidos.
Este Atlas sonoro coincide con la presentación en Panamá de la edición digital del Diccionario de Americanismos, publicado por la RAE y la Asociación de las 22 Academias de la Lengua, a cargo del académico Humberto López. Un libro cuya consulta está disponible gratuitamente en la Red y que contiene más de 70.000 entradas y unas 120.000 acepciones, sinónimos y variantes guapas y nada pendejas.
Shhh... Así suena el Atlas en palabras de los 21 escritores:



Argentina: BOLUDO
Juan Gelman. Es un término muy popular y dueño de una gran ambivalencia hoy. Entraña la referencia a una persona tonta, estúpida o idiota; pero no siempre implica esa connotación de insulto o despectiva. En los últimos años me ha sorprendido la acepción o su empleo entre amigos, casi como un comodín de complicidad. Ha venido perdiendo el sentido insultante. Ha mutado a un lado más desenfadado, pero sin perder su origen.
Bolivia: JAILÓN
Edmundo Paz Soldán. Es alguien de la high society, y la connotación suele ser negativa. Los jailones viajan a Miami o Punta Cana de vacaciones y solo van a los bares de moda. Los jailones no entienden Bolivia porque son... jailones. Se llevarían bien con los fresas mexicanos o los chetos argentinos.


Chile: PATIPERRO
Antonio Skármeta.
Los chilenos tenemos patas de perro. Abandonamos nuestros lares con frecuencia tras vagas ensoñaciones o por apremiantes necesidades que nos impulsan a dejar el país. Encerrados en una tierra estrecha entre el mar y la cordillera de los Andes queremos romper límites, curiosear. El patiperreo con el lenguaje nos ha dado grandes poetas.


Colombia: VAINA
Laura Restrepo. Colombianísimo es el uso indiscriminado de la palabra vaina, comodín universal que para todo sirve. Exclamamos “¡qué vaina!” cuando se trata de un desastre, y “¡qué buena vaina!” para referirnos a un triunfo e incluso a la salvación. Para precisar su extenso significado, suele utilizarse precedida por el pronombre demostrativo esa: “Pásame esa vaina”, decimos señalando con el índice, y podemos estar pidiendo desde una aguja hasta un elefante. “Ya salí de esa vaina” alude a cualquier alivio. Al extranjero que visite estas tierras, familiarizarse con el múltiple y versátil manejo de vaina le ahorra tener que aprender español. En cuanto a amplitud de cobertura, vaina solo es equiparable al omnímodo mierda (v. gr. “queda en la mierda”; “se me perdió esa mierda”; “qué es esta mierda”). El cosmos entero cabe en vaina, es el Alfa y el Omega; Vaina es el Aleph.
Costa Rica: TUANISCarlos Cortés. No viene de too nice, como machaca el cómico mexicano Adal Ramones cuando nos imita, sino de la jerga militar del salvadoreño Malespín en el siglo XIX. Al sustituir la e por la a y la o por la i se crean tuani (bueno), peli (malo) y muchas más. El uso le añadió la s. ¿Todo tuanis? (como pregunta y afirmación) ¿Tuanis o agüevado? (como lema). Tuanis es todo y nada.


Cuba: ASERE
Wendy Guerra. En la colección de cubanismos acopiados por Argelio Santiesteban se asienta esta palabra como originaria de África, especialmente de la religión carabalí. Algunos dicen que significa “yo te saludo”, otros dicen que en lucumí significa loco, pero lo cierto es que la nueva generación de cubanos refiere a asere y “asere que bolá” como el saludo más popular y común que ya nos distingue en el mundo.


Ecuador: YAPA
Gabriela Alemán. La yapa es algo adicional, un regalo. Cuando tenía diez años en todas las panaderías de Quito se daba una yapa a los clientes habituales, eran uno o dos panes que establecían un pacto de amistad. En uno de esos viajes de ida y vuelta la yapa llegó, en época de la colonia y a través de Louisiana, al inglés como lagniappe. Enchufe TV, canal en youtube de humor ecuatoriano, ha devuelto a la yapa al día a día de los ecuatorianos con sus microyapas semanales. Aquí una de ellas.


El Salvador: CIPOTE
Horacio Castellanos Moya. Palabra de uso común sinónimo de niño, joven, adulto inmaduro. Es exclusiva de El Salvador, donde no se le asigna ninguno de los significados castizos (hombre grueso o torpe, miembro viril). Nunca se entendería en El Salvador, por ejemplo, la frase “se le templó el cipote”. Un clásico de la literatura salvadoreña, Cuentos de cipotes, de Salarrué, relata historias de niños. Y a nadie se le ocurriría en el país relacionarlo con Los once mil falos, de Apollinaire.


España: CONTRADIÓS
Álvaro Pombo. Es un coloquialismo español que se usa para designar un disparate (una cosa absurda o contraria a la razón). Francisco Umbral, en El Mundo (23-4-90): “Una democracia capitalista es un imposible metafísico, un contradiós”. Otro ejemplo, de mi cosecha: “¡Entrar en casa con los tenis embarrados es un contradiós!” (dicho por una madre cabreada). Me parece una expresión esencialmente española, una mezcla de teología y falta de lógica: se pone a Dios (que es la contradicción absoluta) como análogo de la razón o el sentido común. Dios y las cosas divinas y católicas están grabadas a fuego en nuestro léxico y en nuestros usos lingüísticos.


Estados Unidos: PARQUEADERO
Sergio de la Pava. Nuestra palabra tiene su origen sospechoso en el spanglish o, mejor, el espanglish. Los idiomas son herramientas de los humanos no al reverso, así que si toca combinarlos para ser entendido con rapidez, como frecuentemente le toca al inmigrante, pues así crecen nuestras raíces. Solo cuida, cuando estés parqueando el carro, que no te den un ticket.
Carteles en 'spanglish' en una tienda de Nueva Jersey (Estados Unidos). / GORKA LEJARCEGI


Guatemala: KAIBIL
Rodrigo Rey Rosa. En 1974 se puso en circulación esta palabra de origen maya-mam, kaibil, para designar un tipo de comandos especiales que combatieron en la guerra contraguerrillas en Guatemala, los que se hicieron notorios por su crueldad extrema y porque participaron en numerosos actos de genocidio. Kaibil aparece casi a diario en la prensa guatemalteca, se usa tanto en relatos y novelas como en poemas y ensayos y películas documentales.


Honduras: PIJA
María Eugenia Ramos. La palabra pija (denominación del pene) y sus derivados tienen tantas y tan diversas acepciones en el habla hondureña que se ha convertido en parte de nuestra identidad. Es una palabra pijuda, es decir, muy buena, porque con ella expresamos desde entusiasmo a la indiferencia, pasando por el enojo y estados alterados de conciencia. Se usa como sustantivo, verbo y adjetivo. “Me voy a la pija” significa me voy lejos. “Me vale pija”, no me importa; “estar a pija”, estar furioso, pero también estar borracho; pijinear, irse de fiesta, de parranda. Ser pijudo o pijuda es ser una buena persona o algo muy bien hecho.


México: PINCHE
José Emilio Pacheco. En México, pinche canceló su acepción normal para adquirir, no se sabe cuándo, las características de un epíteto derogatorio que sorprende por su omnipresencia y durabilidad. Pinche puede ser un empleado, el hábito de fumar, la suerte, un policía, una camisa, un perro, una casa, una persona, el mundo entero, una comida, un regalo, un sueldo o bien lo que a usted se le ocurra. Se trata, pues, de un epíteto que degrada todo lo que toca. Normaliza y vuelve aceptable una furia sin límites contra algo que nos ofende y humilla pero no podemos cambiar.


Nicaragua: CHUNCHE
Sergio Ramírez. Un chunche es una cosa y cualquier cosa, un comodín que salta sin descanso, mueble, aparato, herramienta, vehículo. “Montarse en un chunche”, “pásame ese chunche, “quitá de allí ese chunche”..., jamás se aparta de la boca y también es el sexo de una mujer, chunchito, o su admirado trasero: “Qué soberano chunche”.


Panamá: SINVERGÜENZURA
Carlos Wynter Melo. Sinvergüenzura es el sustantivo de la infinitud y, en consecuencia, de la libertad absoluta. Una sinvergüenzura es comerse el mundo de un bocado. Es un escape —a veces son inmorales las reglas morales— o el motivo de que exclames de repente, porque te nació de las vísceras: “¡Qué sinvergüenzura!”, para quejarte o decir, oye, es asombroso que los humanoides seamos inmensos.


Paraguay: CURUVICA
José Pérez Reyes. De origen guaraní con sufijo español, se trata del pequeñísimo fragmento resultante de la trituración algún material sólido. Como un párrafo desprendido de una obra. Viene al caso porque los escritores por ejemplo, juntamos palabras como curuvicas y de esa suma de restos sale un texto.


Perú: HUACHAFO
Iván Thays. Aunque se considera un sinónimo de cursi, su significado es más amplio y va de lo gramatical a lo sociológico. La huachafería es imitar o pretender ser lo que no es. Además, está relacionado a lo ostentoso, falta imperdonable en un país donde se sobrestima el perfil bajo. Su uso es tan subjetivo que resulta incluso huachafo el andar señalando las huachaferías de los demás.


Puerto Rico: BREGAR
Mayra Santos-Febres. Yo brego, tu bregas, estamos bregando; “¡chico, brega bien!”. Me imagino que la ubicuidad de la palabra explica todo un modo de vida. Hay que bregar mucho para vivir en Puerto Rico. Hay que estar dispuesto a negociar, resolver, esquivar e inventar soluciones nuevas casi cada día. Vivimos, como dice nuestro gran ensayista Arcadio Díaz, del arte de bregar.


República Dominicana: OLLA
Rita Indiana Hernández. La olla es un lugar caliente y letal, pequeño infierno donde terminan los desempleados, viven los pobres y al que hacen referencia constante los de la clase media. El que dice toy en la olla o toy en olla está quebrado, desbaratao, sin un chele. La olla es también un adjetivo, una obra de arte al igual que el discurso de un político puede ser o estar olla (horrible, pobre, ridículo). La isla es una olla adentro de otra. ¡Quéolla!
Uruguay: CELESTE
Claudia Amengual. Algún distraído diría que el término celeste proviene de la camiseta de la selección de fútbol, pero lo cierto es que esta lo toma de nuestra bandera. De ahí derivan expresiones como “la celeste” o “soy celeste” que han enriquecido el significado y lo han transformado en una marca de la identidad nacional uruguaya.


Venezuela: BOCHINCHE
Rafael Cadenas. No es propiamente un venezolanismo, pero es “voz de origen americano”, según asienta Francisco Javier Pérez en su Diccionario Histórico del Español de Venezuela y añade que es “una de las voces más expresivas del español”. Inicialmente, solo tuvo el sentido de fiesta escandalosa, luego significó desorden, alboroto, tumulto, después pasó al ámbito político. Francisco de Miranda la hizo célebre cuando al ser derrotado, al comienzo de la guerra de independencia, exclamó sobre su tropa: “Bochinche, bochinche, esta gente no es capaz sino de bochinche”. Y bochinchero se aplica a alguien irresponsable, falto de seriedad.

domingo, 2 de febrero de 2014

Español de América. Atlas sonoro 1. México, Panamá y Uruguay

Español de América. Atlas sonoro 1. México, Panamá y Uruguay





FotoMéxico: PINCHE
Por José Emilio Pacheco
En México, “pinche” canceló su acepción normal para adquirir, no se sabe cuándo, las características de un epíteto derogatorio que sorprende por su omnipresencia y durabilidad.
El más amplio catálogo de acepciones lo consigna el excelente Diccionario del español usual en México de Luis Fernando Lara en su segunda edición de 2009. Lara advierte que se trata de una grosería: "Pinche” 1. Que es despreciable o muy mezquino. 2. Que es de baja calidad, de bajo costo o muy pobre.
“Pinche” puede ser un empleado, el hábito de fumar, la suerte, un policía, una camisa, un perro, una casa, una persona, el mundo entero, una comida, un regalo, un sueldo o bien lo que a usted se le ocurra. Se trata, pues, de un epíteto que degrada todo lo que toca. Normaliza y vuelve aceptable una furia sin límites contra algo que nos ofende y humilla pero no podemos cambiar.
Admite grados y amplificaciones: “Esa novela me pareció un poco pinche”. “El racismo es una actitud pinchísima”. A veces puede ser un sustantivo inapelable: “No te lleves con él: es un tipo de lo más pinche.” Puede adquirir el rango de injuria máxima: “No me vuelvas a hablar, hijo de tu pinche madre.”
No sé cuándo empezó a emplearse y nunca he leído nada sobre su origen. Ya que “pinche” en español común es “el ayudante de cocina”, sin ninguna pretensión ni autoridad, se me ocurre que el término se originó en tiempos de la hacienda y el latifundio.  Nació entre los peones obligados a trabajar la tierra para beneficio de los amos y que veían con explicable  resentimiento a quienes laboraban en ocupaciones serviles dentro de la casa grande.
Si el uso está restringido a México, resulta algo anecdótico e insignificante  frente al hecho de que, a diferencia de tantos otros idiomas, quinientos millones de personas podamos entendernos en nuestra lengua materna. Es una “pinche” desgracia que muy pocas veces tengamos conciencia de este prodigio.     


Panamá: SINVERGÜENZURA
Por Carlos Wynter melo
Sinvergüenzura es el sustantivo de la infinitud y, en consecuencia, de la libertad absoluta. Una sinvergüenzura es comerse el mundo de un bocado. Es un escape –a veces son francamente inmorales las reglas morales- o el motivo de que exclames de repente, porque te nació de las vísceras: ¡Qué sinvergüenzura!, para quejarte o decir, oye, es asombroso que los humanoides seamos inmensos.
Uruguay: CELESTE
Por Claudia Amengual
Algún distraído diría que el término celeste proviene de la camiseta de la selección de fútbol, pero lo cierto es que esta lo toma de nuestra bandera nacional. De ahí derivan expresiones populares como la celeste o soy celeste que han enriquecido el significado de este color y lo han transformado en una marca de la identidad nacional uruguaya.










Nuestro teatro - Viento triste (2013)